El pan comido, hace al que lo da amigo.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
Los negocios no tienen ocio.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Una de cal y otra de arena, hacen la mezcla buena.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
La memoria más potente es más débil que la tinta más pálida.
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
El mal para quien lo fuere a buscar.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
La sugestión obra.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
Lo escaso es siempre lo más bello.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
Trabajando por cuenta ajena, poco se gana y mucho se pena.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Me lo dijo un pajarito ya casi para volar, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Crea fama y acuéstate a dormir.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Hay que sonreír antes de ser felices, a menos que se quiera morir sin haber sonreído nunca
Un hombre no vaga lejos de donde se está asando su maíz.
El flojo trabaja doble.
La menta, el amor aumenta.
El que se pone de puntillas no puede sostenerse derecho.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
La uva no es uva, hasta que está madura.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
Ave que vuela, a la cazuela.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
La vida es un soplo.
Haz buen barbecho y verás pronto el provecho.
Paja al pajar y barberos a rapar.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Bestia prestada, mal comida y bien caminada.
No enciendas un fuego falso frente a un dios verdadero
Barba hundida, hermosura cumplida.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
El que calla, otorga o no tiene una perra gorda.
Amor y fortuna, no tienen defensa alguna.
Con una misa y un marrano hay para todo el año.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Con promesas no se cubre la mesa.