A la mujer, el hombre la ha de hacer.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
Nunca acaba el que nunca empieza.
Putas y frailes andan a pares.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Cuentas viejas líos y quejas.
En la paz y en la guerra, el que matan muerto queda.
Por la ignorancia nos equivocamos, y por las equivocaciones aprendemos.
No le pido a Dios que me dé, sino que me ponga donde hay.
Fue sin querer...queriendo.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
A la vejez, viruelas.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
El que no habla, Dios lo hizo mudo.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Todo lo mudable es poco estimable.
Uñas largas, con guantes de seda se tapan.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Mala es la llaga que con vino no sana.
Carne puta no envejece.
La confianza mató a su amo.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.
Bebo poco, más quierolo bueno.
La razón no quiere fuerza.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Cochino matado, invierno solucionado.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Inclinar la balanza.
El mejor disfraz, el tiempo te lo dará.
Una manzana roja invita piedras.
No basta con ser buena, hay que aparentarlo.
Más dura una taza vieja que una nueva.
Dama tocada, dama jugada.
No hay secreto si tres lo saben.
Ayúdate y te ayudaré.
Pájaro y flor, en abril buscan su amor.
El ojo no lleva carga, pero sabe cuánta puede soportar la cabeza.
Guardado está lo que guarda Dios; pero lo demás, no.
Aprende, aunque sea a coces y bofetones.
Lo importante no es vivir mucho, sino vivir más.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
De airado a loco va muy poco.
Que todo es ilusión menos la muerte.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
La labor de Enero no la cambies por dinero.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.