Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Casa de mantener, castillo de defender.
No solo de pan vive el hombre.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.
Con pan y vino, se anda el camino.
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
Empleando todas sus fuerzas, hasta el ratón podría devorar al gato.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
Poco vino, vende vino; mucho vino, guarda vino.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
El vino peleón, tomarlo en jarro o en porrón.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
El que mucho fía, se queda con la bolsa vacía.
Hoy no se fía, mañana sí.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
Nunca viene una desgracia sola.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
La actividad es la mercancía más conveniente
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
El que sabe obedecer, no tiene derecho a mandar.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
Hacer de toda hierba un fardo.
El solo querer es medio poder.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
Caminito comenzado, es medio andado.
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Pan es pan, jalea es jalea, no hay amor sin una pelea.
El último en saberlo es siempre el interesado.
Fue el hombre por maduro, y lo pusieron verde.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Cada pardal a su espigal.
No es solo saber sumar, sino que hay que saber restar.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
La ausencia causa olvido.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Comer arena antes que hacer vileza.
Decir, me pesó; callar, no.
Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
Más vale un hoy que diez mañanas.