Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
Hay ropa tendida.
Unos tanto y otros tan poco.
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
A por ellos, que son pocos y cobardes.
Mejor no menear el arroz aunque se pegue.
Gente castellana, gente sana.
Más vale ser pobre que estar enterrado.
La leche cocida, tres veces subida.
Dios es la medida de todas las cosas.
Por San Vicente, alza la mano de la simiente.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
El trabajo ennoblece.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
El trabajo entero de un año depende de un buen comienzo en primavera.
Ansias de grandeza y amistad no están nunca en sociedad
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
El que no te conozca, que te compre.
No sabe lo que es descanso quien no sabe lo que es trabajo.
Si no haces lo que te gusta búscale el gusto a lo que haces.
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
De dolor, nadie murió.
Una buena campana se siente de lejos.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
Si quieres que te siga el perro dale pan
Nadie regala nada a humo de pajas.
A viña vieja, amo nuevo.
Todo tiempo pasado fue mejor.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
La soga, tras el caldero.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
En Noviembre, quien cava, el tiempo pierde.
El hábito no hace al monje.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
Es poco saber, matarse por lo que no se puede obtener.
Pobreza, víspera de vileza.
La lima, lima a la lima.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.