A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Quien empiece el juego que siga con él
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Más fácil es de la obra juzgar que en ella trabajar.
Nada es barato sin una razón.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Anda caliente, come poco, bebe asaz, y vivirás.
El que no tiene mujer, cada día la mata; más quien la tiene, bien la guarda.
Es de sabios cambiar de mujer.
Tres al saco y el saco en tierra.
Muchos van por Lana y vuelven trasquilados.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Riqueza vieja es la nobleza.
Aunque se necesite la espada una sola vez en la vida, es necesario llevarla consigo siempre.
Dale las gracias al que te hace justicia porque no te hace injusticia.
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
La llaga del amor, ¿quién la hace sanar?.
Lo pasado, pisado.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Hay que presumir de tener muchos amigos pero creérselo poco
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Quien lo hereda no lo hurta.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
No vayas a buscar al médico cuando el paciente ya esté muerto.
El que ayuda a otro, se ayuda a sí mismo.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Hacer el agosto.
Sol y lluvia es el tiempo de Octubre.
Ni agradecido ni pagao.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Ajo, cebolla, y limón, y déjate de inyección.
El que presta no mejora.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.