Hacer oídos de mercader.
Donde se está bien nunca se muere
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
El otoño de lo bello, es bello.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Un ochavo poco vale; pero sin él no hay real.
Badajo alto, campana rota.
Remo corto, barca pequeña.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
El burro hablando de olotes.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Abre la boca que te va la sopa.
A pan duro, diente agudo.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Los burros prefieren la paja al oro.
Olla con gallina, la mejor medicina.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Como poroto de la chaucha.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
A tal señor, tal honor.
Indio comido, puesto al camino.
A hurón cansado, madriguera nueva.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Otros tiempos, otros modos.
Quien te adula, te traiciona.