A buen salvo está el que repica.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Cuando la suerte es cochina, cualquier perro nos orina.
Donde fuerza viene, derecho se pierde.
Que no pertenezca a los demás quien puede ser solo suyo
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
El que no cae no se levanta.
Tiempo pasado, con pena recordado.
El perro de buena raza hasta la muerte caza.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Dios aprieta pero no ahoga.
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
No fío, porque pierdo lo mío.
El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.
Dar sale del corazón, no de las riquezas
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Todo lo mudable es poco estimable.
Por la muestra se conoce el paño.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Con el ingrato, no tengas trato.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
El que la hace, la paga.
Al perro más desmedrado dan el mejor bocado.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
Un clave pequeño abre grandes puertas.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
En la unión está la fuerza.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
Hay que hacer de tripas corazones.
Por la sotana del vicario sube la moza al campanario.
Nunca serás amado si solo piensas en ti mismo
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Del lobo un pelo.
Mucho corre la liebre, pero más el galgo que a prende.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.