Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Del favor nace el ingrato.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
La avaricia rompe el saco.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Harto da quien da lo que tiene.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Hay confianzas que dan asco.
El mayor desprecio es no hacer aprecio.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
El que se brinda se sobra.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Al mal hecho, ruego y pecho.
La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Daño merecido, no agravia.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
El que no agradece, al diablo se parece.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
La necesidad tiene cara de hereje.
El hombre sin honra, más hiede que un muerto.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Cada cual a lo suyo.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
Pecado callado, medio perdonado.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
La obligación es primero que la devoción.
Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
El agradecido demuestra ser bien nacido.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
No hay virtud y nobleza que no abata la pobreza.
El amor destierra la vergüenza.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.