Perdona el error, pero no lo olvides.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
El hombre que se enoja se derrotará a sí mismo en el combate, lo mismo que en la vida.
Abrojos, abren ojos.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
Una espina en el ojo.
Un hombre con buen talento, vale por ciento.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir.
El que tiene ictericia, todo lo ve pajizo.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Cada cual ha de llevar su carga.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Después de ir a discoteca, rependejo quien no peca.
Más se mira al dador que a la dádiva.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Dios nos libre de un tonto y más si es celoso.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
La bondad, quien la tiene la da.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Está como padre, que le llevan la hija.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Variante: En nombrando al rey de Roma, por la puerta asoma.
Pasada la riña fiera, queda sangre en la gallera.
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Cada palo que aguante su vela.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
Al rebuznar se verá quien no es león
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
Tanto tienes, cuánto vales.
Metí gallo en mi gallinero, hízose mi hijo y mi heredero.
Casa de mantener, castillo de defender.