Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
Abrojos, abren ojos.
Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir.
Una espina en el ojo.
El que tiene ictericia, todo lo ve pajizo.
Un hombre con buen talento, vale por ciento.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Cada cual ha de llevar su carga.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Dios nos libre de un tonto y más si es celoso.
Más se mira al dador que a la dádiva.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Después de ir a discoteca, rependejo quien no peca.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
Pasada la riña fiera, queda sangre en la gallera.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Está como padre, que le llevan la hija.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
La bondad, quien la tiene la da.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Variante: En nombrando al rey de Roma, por la puerta asoma.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Al rebuznar se verá quien no es león
Cada palo que aguante su vela.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Metí gallo en mi gallinero, hízose mi hijo y mi heredero.
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.