El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Los padres todo lo deben a sus hijos.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
El que fía o promete, en deudas se mete.
Lo más tierno en este mundo, domina y vence a lo más duro.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
El hombre se arropa, hasta dónde la sábana le llegue.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
No es pobre el que tiene poco, sino el que codicia mucho.
El mundo es para los osados, no para los tímidos callados.
La alegría es un tesoro que vale más que el oro.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Estas sacando fuerza de flaqueza.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
A feria vayas que más valgas.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
Codicia mala, el saco rompe.
Mujer que se queja, marido que peca
Todo hombre tiene su manía.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
El hombre no vale por lo que tiene sino por lo que es.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
No des por el pito, más de lo que el pito vale.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Favorecer, es por norma perder.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
La pobreza no es vileza, mas es rama de la pereza.
El yerro encelado, medio perdonado.
La curiosidad anda en busca de novedad.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
Puerta de villa, puerta de vida.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
El amor es atrevido más que la ignorancia.
La verdad no peca pero incomoda.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
No des el grito de triunfo antes de salir del bosque.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
Ganar sin guardar, poco es de estimar.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.