Industria, riqueza, ocio y pobreza, una familia entera.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
A todo marrano le llega su diciembre.
Ama profunda y apasionadamente.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
Dios pone el remedio junto a la enfermedad.
Si hay trato, amigos pueden pueden ser el perro y el gato.
Hombre valiente no muere de viejo.
Un loco hace ciento.
El aburrimiento es el mejor enfermero
Buen moro, o mierda u oro.
El que tiene una alta meta, suela cambiar de chaqueta.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Daño merecido, no agravia.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Campo florido, campo perdido.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
No todo lo que pendula cae
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Bien se guarda lo que trabajando se gana.
Nadie quiere la salud más que el paso.
El mejor premio es merecerlo.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Dios aprieta pero no ahoga.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Hasta el ladrón desconfía del ladrón.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
Disfruta solo los placeres del momento.
El año que viene de suerte, la mujer pare los hijos de otro.
Los pensamientos no pagan peaje
El tiempo no perdona a nadie.
Nada con nada, total nada.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Hablando nos entendemos.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
Por mucho pan nunca es mal año.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
Fiar, en Dios y en otro no.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
En arca abierta, el justo peca.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
Mejor ir tarde al destino, que rodarse en el camino.
El amor y el odio son las dos caras de la misma moneda.