Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Solo sé que nada sé y ni aún de eso estoy seguro.
No se pierde lo que se dilata.
Quien sabe, sabe.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
La cortesía es la compañera inseparable de la virtud.
El trato engendra el cariño.
Creerse incapaz de algo, es casi ya serlo.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
Si quieres agrandar los campos de la felicidad, comienza por nivelar tu corazón.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
Abril, lluvias mil.
La ventura es paño que poco dura.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
La sugestión obra.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
A fullero viejo, flores nuevas.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Razones sacan razones.
Gente de montaña, gente de maña.
Que aprovecha bien ganar, ¿para mal gastar?
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
La fortuna es de vidrio y se quiebra con cualquier golpecillo.
Nadie da sino lo que tiene.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.
A fullería, cordobesías.
La honestidad es un vestido de oro
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
El corazón que ama es siempre joven.
El interés tiene pies y yo también.
Amanecerá y veremos.
La cara del santo hace el milagro.
El viejo que se cura, cien años dura.
Quien camina ligero, verá antes el camino más largo
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
Todos dan consejo y pocos lo toman.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Si quieres triunfar en la vida, perdona y olvida.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
Quien da el consejo, da el tostón.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.