Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Qué satisfacción estar enamorado
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
De broma en broma, la verdad se asoma.
San Telmo en la arboladura, mal tiempo augura.
Planta y cría y tendrás alegría.
Antes de meter, prometer.
La buena jornada empieza muy de mañana.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
Sin un duro, no ha futuro.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
Cortesías engendran cortesías.
Para creer hay que querer creer
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Cuando se va lo bueno, se va lo malo.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
Del necio, a veces, buen consejo.
El placer es víspera del pesar.
Buena vida, padre y madre olvida.
Joda más, joda menos, pero no joda tan parejo.
Es de bien nacido ser agradecido
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
El que mucho ofrece, poco da.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Al mal pagador, plazo corto es lo mejor.
No hay camino sin tropiezo.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
El mundo está vuelto al revés
Tiempo pasado siempre es deseado.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Con nuestros pensamientos creamos el mundo.
No te acostumbres a lo que no dure.
La manda del bueno no es de perder.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Lo prometido es deuda.
La felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
La noche para pensar, el día para obrar.
Obra hecha, dinero espera.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.