Donde no hay pan, se va hasta el can.
Falso por natura, cabello negro, la barba rubia.
Comprar al pobre, vender al rico.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Escucha tu corazón... que sabe.
Siempre que llueve, escampa.
Donde no llega la mano, llega la espada.
Por la víspera se conocen las fiestas.
Nadie apalea a un perro muerto.
Una abeja vale más que mil moscas
El perfume bueno siempre viene en potes pequeños.
El que no la hace a la entrada la hace en la salida.
Haciendo y vendiendo irás subiendo.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
Navidad en martes, fiestas por todas las partes.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
Nadie querría para sí.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
Los azotes duelen según el tamaño del culo.
A cada puerta, su dueña.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
Como el ungüento blanco, que para todo sirve y para nada aprovecha.
Quien hace un cesto hace cien.
No cuentes dinero delante de los pobres.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
El muy sano, de la primera se va al camposanto.
Quien bebe no sabe lo peligroso del vino, quien no lo bebe no sabe de lo bueno que hay en él.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
El mejor escribano echa un borrón.
Cuarenta es la vejez de la juventud y cincuenta es la juventud de la vejez.
Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Donde lo hay, se gasta.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
El que no aprende es porque no quiere.
No lo hurta, lo hereda.
El dinero no es medicina; pero quita muchos dolores de cabeza.
El diablo nunca duerme.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.