Buena es la tardanza que hace el camino seguro.
La fantasía es necesariamente inútil
Quien va sin apuro, camina seguro.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
Mal reposa la vida dudosa.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Si un problema tiene solución ¿para qué preocuparse? y si no lo tiene, ¿para qué preocuparse?
El cantar, alegra el trabajar.
No te asombres por poca cosa.
La guerra sólo tiene una buena cosa; la paz que trae en pos de ella.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
Hagamos hoy por la vida, que la muerte vendrá sola.
A mucho amor, mucho perdón.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Solo en la actividad desearás vivir cien años.
A cautela, cautela y media.
Los hombres prudentes aprenden con los errores de otros; los tontos por los errores propios.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Septiembre frutero, alegre, festero.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
No hay duelo sin consuelo.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
Sacar los trapos al sol.
Aunque tengas mucha suerte, nunca juegues con la muerte.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
A otra cosa mariposa.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
Cada dueño tiene su sueño.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
Donde hay gana, hay maña.
Las sueños, sueños son.
De día y con sol.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
Amor y fortuna, no tienen defensa alguna.
A la fortuna, por los cuernos.
Mucho apretar, listo aflojar.