Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
A cada paso, un gazapo.
Guarda mozo, y hallarás viejo.
Excelente está la Hercilia, para sacarle familia.
Malo va al que arrastran, aunque vaya en serón nuevo.
Al hombre se le mide de cejas para arriba.
Madre y teja, no pierde por vieja.
El francés no es de natura si no prende al que se asegura.
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
Entre más viejo más pendejo.
En casa llena no hay mujer mala.
Gana al que te quiere mal, y tendrás un amigo más.
Si me das pescado, comeré hoy; si me enseñas a pescar, podré comer mañana.
No te cases por dinero. A préstamo lo conseguirás mucho más barato.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
Si vas a la guerra, reza una vez; si vas al mar, reza dos, y si te vas a casar reza tres.
Quien prestó, perdió.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
El casado casa quiere.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Al mal año, entra nadando.
No es posible hacer marchar al buey más rápido si el no lo cree necesario.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
El corazón es una riqueza que no se compra ni se vende, se regala
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
El abismo lleva al abismo
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Me importa un bledo.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Agua de enero, todo el año tiene tempero.
La letra mata, su sentido sana.
Hombre viejo no necesita consejo.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
De Jaén, o fuleros o malajes.
A la fuerza, no hay razón que la venza.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Benavente, buena tierra y mala gente.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
Cazador que tira y no persigue, poco o nada persigue.
Juez con prisa, juez que yerra.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
Si no vas a planchar, no arrugues.
Bueno que seas tambor, con tal que seas el que toque mejor.
A más beber, menos comer.