Cuando en Abril truena, noticia buena.
El buscador es descubridor.
El que corre muy aprisa no correrá mucho.
La pizca, bien racionada, que el pisco no pone nada.
Mediado enero, mete obrero.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Si no existiera la gente común tampoco existirían las personas extraordinarias.
Cada uno en su negocio sabe más que el otro.
La mujer rogada y la olla reposada.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
La mujer hace el amor cuando quiere y el hombre cuando puede.
El que está a las duras, está a las maduras.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
Lo que se ve, se aprende.
En boca cerrada no entran moscas.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
Aquí el más tonto hace relojes.
Si buscas una mano que te ayude, búscala al final de tu brazo.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
El más cuerdo, más callado.
El chisme agrada, pero el chismoso enfada.
Anda despacio si quieres llegar lejos.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
No des el grito de triunfo antes de salir del bosque.
La mariposa nocturna se precipita al fuego.
Nadie experimenta en cabeza ajena.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Cuanto más queremos a nuestros amigos menos los lisonjeamos. Cuanto menos los queremos más los lisonjeamos
A fullero, fullero y medio.
Está oscuro debajo de la lámpara
Más merezco; pero contigo me conformo.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
No hay primera sin segunda
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Raras veces es mal año en campo bien sembrado.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
Unos dicen lo que saben, y otros saben lo que dicen.
Más vale amante bandido que novio jodido.
Cuando el camino es corto, hasta los burros llegan.
Levantarse con el pie izquierdo.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
En la variedad está el gusto.
El buen vecino, arregla el camino.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
Me doblo pero no me quiebro.
Al buen día, métele en casa.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.