Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Sol puesto, obrero suelto.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
Los cojones del cura de Villalpado, los llevan cuatro bueyes y van sudando.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
No le trata de animal, pero le muestra el ronzal.
Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Al mal torero, hasta los cuernos le molestan.
Cada uno se rasca donde le pica.
Estar en tres y dos.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.
Da y ten, y harás bien.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
A catarro gallego, tajada de vino.
Necio que calla por sabio que pasa.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
Bien o mal, junta caudal.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
La belleza y la tontería, van siempre en compañía.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Lo escrito, escrito esta.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Hermoso cagar de ventana, el culo para la calle.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Hacer de un camino, dos mandados.
Quien hace los mandados que coma los bocados.
De broma en broma, la verdad se asoma.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
El tiempo vuela, que se las pela.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Juez con prisa, juez que yerra.
A pesar de ser tan pollo, tengo más plumas que un gallo.
Fortuna te dé Dios, talento no.