La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Antes di que digan.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
El gañán y el gallo, de un año.
Quien mucho da mucho recibe.
Cuando Marzo marcea, la vieja en el "jogarín" se mea.
Olla con jamón y gallina, a los muertos resucita.
Aceitunas agrias, el padre las comió y el hijo las caga.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
Consejo tardío, consejo baldío.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
A bien obrar, bien pagar.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Juntos pero no revueltos.
La suerte es loca y a todos nos toca.
A escote, no hay pegote.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
Como turco en la neblina.
Palabra de cortesano, humo vano.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
A nadie le huelen mal sus pedos, ni le parecen sus hijos feos.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Al potro y al niño, con cariño.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
Para uno que madruga otro que no duerme.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Los perros que se pelean contra ellos, se unen contra los lobos.
Más vale ruin asno que estar sin él.
Mujer ventana, nunca Llega a casadera.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
Sin bolsa llena, ni rubia ni morena.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Abre las ventanas al cierzo y al oriente y ciérralas al mediodía y poniente.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.