Si el pastor duerme, la ovejilla se pierde.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Una aguja en un pajar, es difícil de encontrar.
Si las paredes hablaran.
Ajo cebollino, para con vino.
De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
Sabe más que los ratones colorados.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
En la noche y sobre el muro, todo gato se ve oscuro.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
En Febrero busca la sombra el perro.
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
Que cada zorro cuide su propia cola.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Hasta la belleza cansa.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
La distancia hace a las montañas más azules.
Con los años que me sobran y los dientes que me faltan no me cambio con usted.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Amor de lejos, amor de pendejos.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Se las sabe por libro
Siendo tan bellas las flores de loto, solo con el verdor de las hojas resalta su hermosura.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Aire gallego, escoba del cielo.
El interés tiene patas.
El otoño de lo bello, es bello.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Hijos casados, duelos doblados.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
Visitas, pocas y corticas.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Esta de mírame y no me toques.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
Jorobas y manías no las curan los médicos.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
El deseo hace hermoso lo feo.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.