Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Mujer pecosa, mujer candela.
En todas partes se cuecen habas.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Lo que has de dar al rato, dáselo al gato.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
La bonita hace dinero, con solo mostrar el cuero.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Coge la ocasión al vuelo antes de que te enseñe el rabo.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Haz lo que haces.
Lo bien hecho bien parece.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Sigue los impulsos de tu corazón
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Ama profunda y apasionadamente.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Si quieres cambiar al mundo, empieza por quien ves en el espejo.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
El gato que se quema con la leche, cuando ve la vaca llora.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
Hay gustos que merecen palos.
Por la boca muere el pez y el piloto por los pies.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Júntate, que junto estabas.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
Más envejecen las penas que las canas.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Justo peca en arca abierta.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Joven es quien está sano aunque tenga ochenta años, y viejo doliente, aunque tenga veinte.
Tiene más vida que un gato.