Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Échate este trompo a la uña.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Refrán de palo, refrán de fuego.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
Lo que no conviene no viene.
Lo que no fue tu año no fue tu daño.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Eso no te lo despinta nadie.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
A la mejor dama se le escapa un pedo.
Esto fue como llamarada de petate.
Antes de meter, prometer.
Mal es sufrir, pero sufrirlo mal es mayor mal.
El que no ayuda, estorba.
Rosa que muchos huelen, su fragancia pierde.
Mejor precavido, que arrepentido.
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
Cuando hago la escobada, nadie entra en mi morada.
Conocido el daño, el huirlo es sano.
Enfermedad larga, cruz a la espalda.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Casamiento malo, presto es concertado.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Hace mal quien lo secundario hace principal.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Más vale callar que con borrico hablar.
Lo que el mismo hombre hiciera, una lengua lo puede destruir.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Boca de verdades, cien enemistades.
El cariño alimenta tanto como el odio consume
El que come tierra, carga su terrón.
Hacerse el de la oreja mocha.