Cuando el malo es remalo, de nada sirve el palo.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
El fraile, la horca en el aire.
Hacer un hoyo para tapar otro, es obra de loco.
Bien urde quien bien trama.
A calza corta, agujeta larga.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
Quien te adula, te traiciona.
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Muy estirar la Cuerda, el arco quiebra.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
Al más chico muerde el perro.
Nobleza obliga.
Para el bien, la acción es más que la intención; para el mal la intención es más que la acción.
La leña del cerezo, salta a la cara del viejo.
La costumbre vence a la ley.
Juez que dudando condena, merece pena.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
La cara bonita y la intención maldita.
Con los descuidados, medran los abogados.
Cuando el pelo enrasa y el raso empela, con mal anda la seda.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
Errando errando, se va acercando.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
Puta en ventana, mala mañana.
Una manzana roja invita piedras.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
El mandar no quiere par.
Si supiese la hueste lo que hace la hueste, mal para la hueste.
El que es pendejo ni de dios goza.
Hay amores que matan.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
Quien desprecia, comprar quiere.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.