Al hombre aguado, mirarle de lado.
Yo que callo, piedras apaño.
A buen servicio, mal galardón.
Las acciones revelan las pasiones
La justicia debe llegar hasta el ladrón
Fingir no es mentir.
Hacer de toda hierba un fardo.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.
Hijos antes de casamiento, traen gran sufrimiento.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
La letra, con sangre entra.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
El padre para castigar y la madre para tapar.
La mano que no puedes morder, bésala.
Cuando quiera ausentarse tu enemigo, quítale estorbos del camino.
¿Quieres que en consejo hagan de ti cuenta?. Contradice tú a cualquiera.
El que está en el lodo querría meter a otro.
Si golpeas tu mano contra una piedra, no esperes más que dolor.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
El que avisa no es traidor.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Boca con duelo, no dice bueno.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
Fingir ruido por venir a partido.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Me agarro hasta de un clavo ardiendo.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
Antes doblar que quebrar.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Gato enfadado, araña hasta con el rabo.
Es más tonto que mandado hacer de encargo.
Culo sentado, hace mal mandando.
A la mal casada, miradla a la cara.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
La ocasión asirla por el guedejón.
Por los cuernos se agarra el toro.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. Proverbios 3:11-12
Al son que le toquen bailan.
Allegó el mezquino y no supo para quién lo hizo.