Más fácil es defenderse de una lanza arrojada a plena vista que de una flecha disparada desde la sombra.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Del monte sale, con que se arde.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
Nadie tira piedras a su propio tejado.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Gallina que cacarea, pierde el huevo.
No vale un ardite.
Quien dice lo que no siente, miente.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
Callado mata conejo.
La vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
Cuando fueres por el camino no digas mal de tu enemigo.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
La Justicia y la razón, las más recias armas son.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
Dádivas quebrantan peñas.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Ese no es santo de mi devoción.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
Tentar la huevera a las gallinas
A los tuyos, con razón o sin ella.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
No hay peor astilla que la de la misma viga.
La necesidad tiene cara de hereje.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
El muchacho que es llorón y tú que me lo pellizcas.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Del reir viene el gemir.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
El hijo mal enseñado no será muy honrado.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
A tal señor, tal honor.
Donde haya legisladores, no faltarán los infractores.
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
El odio es motivo de disensiones, pero el amor cubre todas las faltas.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.