El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Asno de dos, válgale Dios.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
No se toman truchas a bragas enjutas.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Ráscate la pierna, que te duele la cabeza.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
Más duro que rulo de estatua.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Ver pecar, convida a pecar.
A los amigos, el culo; a los enemigos, por el culo; y a los indiferentes, la legislación vigente.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Al endeble todos se le atreven.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
El que juega con fuego, se quema.
El que mucho habla, mucho yerra.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
La casa del que se burla, acaba incendiándose.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
No hay más brava cosa, que una mujer celosa.