De un golpe no se derriba un roble.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
El tiempo no perdona a nadie.
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
No es lo mismo decirlo que hacerlo.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
Fruta desabrida, no es apetecida.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
No dar pie con bola.
Quien pregunta, no yerra.
El que ama a una casada, puede morir de cornada.
El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
El que a otro quitó la vida, la suya juzga perdida.
El amor no respeta a nadie
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Ningún mortal peca, cuando defeca.
Nos vengamos de una vileza cometiendo otra
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
En carrera larga hay desquite.
A quien con mierda trasiega, algún olor se le pega.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Por un perro que maté, mataperros me llamaron.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
Refrán es muy antiguo que es gran mal el mal vecino y más si es de tu oficio.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
Contra gustos no hay nada escrito.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
No es bueno quien cree malos a los demas.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
El comedido sale jodido.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.
Hay que creer, rajar o desastillar.
No hay que ofender al cocodrilo antes de pasar el río.
Hija que casas, casa que abrasa.