El que siembra odio, cosecha tempestades.
No tocar pito.
La muerte a nadie perdona.
Las grandes penas no se quejan.
Barre la nuera, lo que ve la suegra.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
Lo que sale por la boca daña más que lo que entra por ella.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Agarrando aunque sea fallo.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
No acose, que la están peinando.
Mujer que se queja, marido que peca
El que escupe para arriba en la cara le cae.
Dádiva forzada no merece gracias.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
¿Qué mayor delito que la pérdida de tiempo?
Si quieres hablar mal de alguien, hazlo por donde no sople el aire.
A mala suerte, envidia fuerte.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
El mal llama al mal.
El que se enoja pierde.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
La burra no era arisca pero la hicieron.
Barba a barba, vergüenza se cata.
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
Hacerse de la vista gorda.
Abogacía que no zorrocía.
El interés mata la amistad
Hacer oídos de mercader.
Mentar la soga en casa del ahorcado no es nada acertado.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
Ningún rencor es bueno.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
Fruta prohibida, más apetecida.
A amante que no es osado, dale de lado.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Madre pía, daña cría.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
El gorrón tiene que ser sufrido.
Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.