A hurón cansado, madriguera nueva.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Todo es según el cristal con que se mira.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
La gente asustada, no ve ni oye nada.
Cada uno canta como quiere.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
El miedo no anda en burro.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Un hombre sin calzoncillos es el animal mas indefenso del mundo.
Las fiestas en donde estés, la Navidad en casa.
Amor con celos, causa desvelos.
A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos.
A buen bosque vas por leña.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
A cada cabeza, su seso.
Confía en lo que ves
No hace tanto daño la zorra en un año, como paga en un día.
Esta más caliente que pepita en comal.
Dios consiente, pero no siempre.
Algo tendrá el matrimonio, cuando necesita bendición de cura.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
A bestia loca, recuero modorro.
Del amor al odio, solo hay un paso.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Cada uno en su negocio sabe más que el otro.
Primero la obligación y luego la devoción.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
El chocolate excelente, para poderse beber, tres cosas ha menester: espeso, dulce y caliente.
Fingir locura, es a veces cordura.
Variante: A cada pajarillo le gusta su nidillo.
De la discusión surge la luz.
Cuando el gato falta, los ratones bailan.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
Al que te puede tomar lo que tienes, dale lo que te pidiere.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
Quien no da nudo, pierde punto.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Daca y toma; que en materia de intereses no se admiten bromas.
Las desgracias no vienen solas.
La leche cocida, tres veces subida.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
A amante que no es osado, dale de lado.
Cada cosa pía por su compañía.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
De tales devociones, tales costurones.