A caballo que se empaca, dale estaca.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
A la col, tocino; y al tocino, vino.
Hay muchos diablos de un mismo pelaje.
Nunca prometas con lo que cumplir no cuentas.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Alegría, belleza cría.
Centavito a centavito va llenándose el cochinito.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
Mal se hospeda quien llega tarde a la venta.
Por sus hechos los conoceréis.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Cuenta y razón conserva amistad.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
El que rompe, paga.
Mal de muchos, epidemia.
De viña bien estiercolada a vendimia redoblada.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
El buen vino, venta trae consigo.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
A mala suerte, envidia fuerte.
Le quedo como anillo al dedo.
Favor con favor se paga
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Ajo crudo y vino puro pasan el puerto seguro.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
No jales que descobijas.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
El gusto se rompe en géneros.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.
El sol siempre reluce.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
Algún día cogerá la zorra cabrito.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Siempre se le aparece la Virgen a los pastores.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
La tercera es la vencida"
Más vale un "ya" que cien "después se hará".