Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
La mejor bellota es para el peor marrano.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Favorecer, es por norma perder.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
Buena razón quita cuestión.
El chocolate, muy movido y poco hervido.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Cuando hay voluntad, se abre un camino.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
El que mucho corre, pronto para.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
El mundo es para los osados, no para los tímidos callados.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Con afán ganarás pan.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
El placer es víspera del pesar.
Amor comprado, dale por vendido.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
La mujer casta esta siempre acompañada.
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
El que paga lo que debe tiene derecho a pedir más.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Durante los meses de mal tiempo el agua corre hacia atrás
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
Las flores y la ocasión, son de poca duración.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
El día de San Brando, no tiene cuando".
A la carne vino, y si es jamón, con más razón.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
El diablo nunca duerme.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
La alegría todo mal espanta
Entender por donde entienden los gigantones de Burgos.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.