Mujer con bozo, beso Sabroso.
Mata al tigre y le tiene miedo al cuero.
Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
El mejor suegro, vestido de negro.
De la noche en la espesura, hasta la nieve es oscura.
Cada dueño tiene su sueño.
Un amor reciente es como el vino nuevo que tiene que madurar para ser bueno
Recuerda, si hay tormenta habrá arco iris.
El amor de carnaval muere en la cuaresma
Español rojo y alemán moreno, ninguno es bueno.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Cada pez en su agua.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
La vida pende de un hilo.
El día que no escobé, vino quien no pensé.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
En vísperas de viajar no te pongas a jugar.
Sobre mojado, llueve.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
Estar armado hasta los dientes
Quiere decir que, casi nunca, viene de hecho que desde la cosecha de las uvas a la de las peras, hay mucho tiempo.
Jornada emprendida, medio concluida.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
Pa' todo hay fetiche.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
Poderoso caballero es don dinero.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
Dios no espera año para castigar.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
Hasta en el día más claro puede llover.
La buena borrachera ha de durar una semana entera.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Entendido y anotado.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!