¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
A los cien años todos calvos.
Gato maullador, poco cazador.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Boda sin borracho tenla a milagro.
Hay que convivir; pero no conbeber.
A burra nueva, cincha amarilla.
Vino y amores, de viejo los mejores.
A la sombra del nogal no te pongas a recostar.
Para uno que madruga otro que no duerme.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
Lo hermoso agrada y lo feo enfada.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
El parir y amasar siempre empezar.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Badajo alto, campana rota.
Lo malo nunca es barato.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Bueno es beber, pero no hasta caer.
Todas las horas hieren. La última mata.
Bolsa de pedigüeño siempre vacía.
Entre mi amigo y mi amiga, primero está mi barriga.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
Quien calla otorga
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Ni mueras en mortandad ni juegues en Navidad.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
Quien calladamente arde, más se quema.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
Cada ollero alaba su puchero.
El que se coma la carne que se coma también el hueso.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
No esperes nada de aquel que promete mucho.
Buena es la linde entre hermanos.
A ése le gustaría volar, pero le faltan las plumas.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.