A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
A burra nueva, cincha amarilla.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
Vino y amores, de viejo los mejores.
Boda sin borracho tenla a milagro.
A los cien años todos calvos.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
Badajo alto, campana rota.
Gato maullador, poco cazador.
A la sombra del nogal no te pongas a recostar.
Para uno que madruga otro que no duerme.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Todas las horas hieren. La última mata.
Bolsa de pedigüeño siempre vacía.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
El parir y amasar siempre empezar.
Entre mi amigo y mi amiga, primero está mi barriga.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
Lo hermoso agrada y lo feo enfada.
Lo malo nunca es barato.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Bueno es beber, pero no hasta caer.
Ni mueras en mortandad ni juegues en Navidad.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
Quien calla otorga
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Quien calladamente arde, más se quema.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
Cada ollero alaba su puchero.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
El que se coma la carne que se coma también el hueso.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
A ése le gustaría volar, pero le faltan las plumas.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
No esperes nada de aquel que promete mucho.