A la que tenga más de treinta no la pretendas.
Lleva en todo un ten con ten y todo te saldrá bien.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
A chico caudal, mala ganancia.
El que no cae no se levanta.
Como poroto de la chaucha.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Quien por lo llano tropieza, ¿qué hará en la sierra?.
Sin segundo, no hay primero.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Bueno es pan duro, cuando es seguro.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
El que más habla es el que más tiene por qué callar.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
A barbas honradas, honras colmadas.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
Como vives, juzgas.
Lo que siembres, recogerás.
Bueno de asar, duro de pelar.
A las romerías y a las bodas van las locas todas.
Todos los hijos de puta tienen suerte.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Si la mozuela fuere loca, mueve las manos y calla la boca.
El mundo y sus atractivos, son botín de los más vivos.
El que paga la primera ronda, se ahorra la cuenta de la cena.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Ramos mojados, ésos mejorados.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Dichosos los ojos que te ven.
Lleva con ánimo igual lo que es bien y lo que es mal.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Cuando el río no hace ruido, o no lleva agua o va muy crecido.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
El burro al ratón le llamó orejón.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Por Santa Marina ve a ver tu viña, cual la hallares, tal la vendimia.
Cuentas viejas líos y quejas.
Obispo por obispo, séalo Don Domingo.
En negocios de mucho tomo, ándate con pies de plomo.
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
De caballo de regalo a rocín de molinero.
A hija casada, los yernos a la puerta.