Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
Quien más sabe, mayores dudas tiene.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Como es el pago, así es el trabajo.
Vale más un "he hecho", que muchos "voy a hacer".
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
La confianza mató a su amo.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Ni de estopa buena camisa, ni de puta buena amiga.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Más pica espuela de celos que de aceros.
Yantar sin vino, convite canino.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
Tienen el mismo principio, pero no igual, el sueño y la muerte.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Buena vida, arrugas tiene.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
La ignorancia es madre de la admiración.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
Un arma es un enemigo para su dueño.
Quien vale mucho hace mucho.
A quien dices el secreto das tu libertad.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
La honestidad es un vestido de oro
Acabada la misa, se parten las obladas.
Ir por lana y volver trasquilado.
Cada palito tiene su humito.
Esto es de rompe y rasga.
Visitas de tarde en tarde y corticas.
La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.
Más vale ser feo y sabio que hermoso y necio.
Quien gasta y miente, su bolsa lo siente.
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Menos correr y más hacer.
Más sordos y cegatones, quienes no aceptan razones.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
Cuando promete un hombre honrado, queda obligado.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Todos los días son días de aprender, y de enseñar también.