La respuesta más rápida es la acción.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Ver y no tocar, se llama respetar.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
A todo coche, le llega su sábado.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
El mosquito de uno es el camello de otro.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
Cada día tiene su refrán y su afán.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
Una buena dote es un lecho de espinos
Cazador, mentidor.
Pan ajeno, caro cuesta.
Antes de decir de otro cojo es, mírate tú los pies.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
Con los años viene el seso.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
Mucho ojo, que la vista erro.
Al loco y al aire, darles calle.
No es bueno quien cree malos a los demas.
Todo necio confunde valor y precio.
El frío conoce al encuero.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Aramos, dijo la mosca al buey.
Donde mores no enamores.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
A la dama más honesta, también le gusta la fiesta.
Lo malo no está en el uso, sino en el abuso.
La confianza mató a su amo.