El mirón mirar, pero sin chistar.
La respuesta más rápida es la acción.
De lo bueno, el mundo debería estar lleno.
Ver y no tocar, se llama respetar.
Ese baila al son que le toquen.
Una buena dote es un lecho de espinos
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
A todo coche, le llega su sábado.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
Pan ajeno, caro cuesta.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
El mosquito de uno es el camello de otro.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Cazador, mentidor.
Antes de decir de otro cojo es, mírate tú los pies.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
Con los años viene el seso.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
Al loco y al aire, darles calle.
Mucho ojo, que la vista erro.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
No es bueno quien cree malos a los demas.
El frío conoce al encuero.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Todo necio confunde valor y precio.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Donde mores no enamores.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
Aramos, dijo la mosca al buey.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
A la dama más honesta, también le gusta la fiesta.
Lo malo no está en el uso, sino en el abuso.
Más ordinario que yogurt de yuca.