El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.
El ladrón juzga por su condición.
Con chatos, poco o ningún trato.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Tenís más grupo que banco de sangre.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Las desgracias no vienen solas.
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
Más grandes las gentes, que sus dirigentes.
De bajada todos los santos ayudan
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
Casa ordenada, casa salvada.
Cada cosa nace para su semejante.
La naturaleza tiene que obedecer a la necesidad.
Lo que ha de ser, va siendo.
Pocas palabra y muchos hechos.
Amor de dos, amor de Dios.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
El ignorante al ciego es semejante.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
El hombre afortunado tiene pan y amigos
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
Como te presentes, así te mirara la gente.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Los padres todo lo deben a sus hijos.
La hacienda, el dueño la atienda.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Las cosas se toman según de quien vengan.
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.