Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Toma y daca.
Hacer la plancha.
Mejor ser feo y atrayente, que buen mozo y repelente.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
Los celos son el amor propio de la carne
Uno y ninguno, en total suman uno.
Beneficio recibido, del hombre libre hace cautivo.
La soga quiebra por lo más delgado.
El tono afectuoso cautiva el oido.
Al que le pique, que se rasque.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Con vergüenza, ni se come ni se almuerza.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Tu secreto debe pasar a ser parte de tu sangre.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
Si vives alegre, rico eres.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Nota: San Bernardino es un asilo de Madrid.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
Es más fácil ver una paja en el ojo ajeno, que una viga en el propio.
A más vivir, más sufrir.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
En Octubre, el hogar de leña cubre.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
La casa hecha y el hueco a la puerta.
Tal vendrá que tal te quiera.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
De diestro a diestro, el más presto.
Cuando tu competidor sea arrogante pídele consejos.
El mundo y sus atractivos, son botín de los más vivos.
La gloria del amante es la persona amada.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
El alcanzar algo no significa nada si no se le utiliza.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.