Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
A casa de tu hermano no irás cada verano.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Ten rebaño de cabras, si hay muchos hijos para guardarlas.
Quien mucho vino bebe, a sí se daña y a los otros hiere.
Haber sido cocinero antes que fraile.
El que trabaja mucho, no tiene tiempo de hacer dinero.
Bien parece cuanto en la olla cuece.
Entre las gentes, hay mil gustos diferentes.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Dios no le da problema a nadie que no pueda resolverlo.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
A los enemigos bárreles el camino.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Si no tienes un enemigo dentro, poco podrán hacer los enemigos de fuera.
Así se mete, como piojo en costura.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
La alegría es el mayor bien de la vida.
Para vivir una vida desprendida, no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
Unos suelen valer por muchos, y muchos por ninguno.
Si cien hombres afirman que un loco es sabio, lo es.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
El sentido común es, el menos común que ves.
La mejor palabra es la que no se dice.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
Si quieres empobrecer sin sentir, mete obreros y échate a dormir.
Al que le venga el guante que se lo calce.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Obispo por obispo, séalo Don Domingo.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
Quien dice que la pobreza no es vileza, no tiene seso en la cabeza.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
Solo se puede sacar de una bolsa lo que ya está en ella.
No hay como la mama de uno, que da dos platos por uno.
Lo que bien empieza, bien acaba.
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Al tonto se le conoce pronto.
Hábito malo, tarde es dejarlo.
Escribir despacio y con buena letra.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.