Refranes viejos, recortes del evangelio.
Trabaja como si siempre hubieses de vivir, y vive como si luego hubieses de morir.
El que no mira adelante, atrás se queda.
No inclines la balanza, ni falsees los pesos, ni alteres las fracciones de la medida. El mono se sienta junto a la balanza y su corazón es fiel. ¿Qué Dios es tan grande como Thot, el que descubrió estas cosas, para hacerlas?
No hay bestia que no brame en su guarida.
Más merece quien más ama.
La hierba que está para un burro, no hay otro que se la coma.
No porque ande pa delante, deja de ser ignorante.
Asegúrate de que estás en el buen camino y entonces, síguelo.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Para saber hablar, es preciso saber escuchar.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
Viste a la escoba y parecerá señora.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Ve donde no te llaman y volverás con las orejas gachas.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
Cada maestrito tiene su librito.
Según el sapo es la pedrada.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
A otro perro con ese hueso.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Cada mochuelo, a su olivo.
Los perros mueven el rabo no tanto a ti como a tu pan.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Son fáciles todas las cosas que se hacen con voluntad.
Ante todo, mucha calma. (Siniestro Total).
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
El oro legítimo no teme al fuego.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Callar y callemos que todos de barro semos.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Al erizo, Dios le hizo.