La humildad es el hilo con el que se encadena la gloria.
Comer sin apetito, hace daño y es delito.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
Mano lavada, salud bien guardada.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Bestia alegre, echada pace.
No le pido a Dios que me dé, sino que me ponga donde hay.
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
La buena hija dos veces viene a casa.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
El amigo verdadero ni contra tu honra ni contra tu dinero.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
El día que te casas, o te curas o te matas.
El motín no se debela, metiéndole más candela.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
Ten buen pulso, alza la bota, y acompaña al pijota.
Cada cual a lo suyo.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
A liebre ida, palos al cubil.
Lo bien hecho bien parece, y estaban ahorcando a su marido en la plaza.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
Con el ingrato, no tengas trato.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
Variante: El trabajo ennoblece a quien lo hace.
El que no la hace a la entrada la hace en la salida.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Para tener paz en casa cuando llega el marido todo debe estar limpio.
Variante: El perro viejo, si ladra, da consejo.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.