Fruta que madura verde, se pone amarga y se pierde.
Borroncitos en la plana, azotitos en la nalga.
Las frutas lozanas, incitan las ganas.
Pan tierno, casa con empeño.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
Irse por los cerros de Úbeda.
Poco a poco se anda lejos.
El último mono es el que se ahoga.
El sol brilla para todos.
El tiempo es el jinete que cansa a la juventud.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Arca abierta al ladrón espera.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
Hacerse de la vista gorda.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Bueno es beber, pero no hasta caer.
Variante: A buen hambre, no hay mal pan.
Fingir no es mentir.
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
El que no cae no se levanta.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
La suerte la pintan calva.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
Sol que mucho pica, o llueve o graniza.
Hoy figura, mañana sepultura.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
Centavito a centavito va llenándose el cochinito.
El que no agradece, no merece.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
A quien vela, todo se le revela.
Quien tiene y da, no esta obligado a más.
Moza gallega, nalgas y tetas.
Barba a barba, vergüenza se cata.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
Dame trébol de cuatro hojas y te daré moza en que escojas.
Yeso y cal, cubre mucho mal.
El que no tranza no avanza.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.