La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
Hija que casas, casa que abrasa.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
A roma va, dinero llevará.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
Dios tarda, pero no olvida.
Hacer bailar el trompo en la uña.
Aceitunas amargas, con el vino se pasan.
Quien más tiene, menos suelta.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
El que tiene es el que pierde.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Estoy en un callejón sin salida.
Mal largo, muerte al cabo.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Arandino, borracho fino.
Quien calla otorga
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Zumo de limón, zumo de bendición.
De ensalada, dos bocados y dejada.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
Beso, queso y vino espeso.
Del monte sale, con que se arde.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
Aceptar un don, requiere discreción.
La manzana podrida pierde a su compañía.
Sabiduría y desengaños, aumentan con los años.
Quien mocos envía, babas espera.
Por la sotana del vicario sube la moza al campanario.
El ingenio obvia dificultades,.
Mujer precavida vale por dos.
No dar su brazo a torcer.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Mula coja ni puta no Mejorana nunca.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
Aunque el vivir es incierto, nadie en la víspera ha muerto.
Para que no se espante el borrico por delante.