Quien no da nudo, pierde punto.
De chica candela, grande hoguera.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Ni miento ni me arrepiento.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Un día en prisión es como mil otoños fuera.
Del árbol caído todo el mundo hace leña.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Lo nuevo guarda lo viejo.
Hablar más que lora mojada.
Dar de comer al diablo.
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
Qué linda mata de romero, y era un cardo borriquero.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
A todo coche, le llega su sábado.
Uñas largas, con guantes de seda se tapan.
El borriquito delante, para que no se espante.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
El invierno es el infierno de los míseros
Estreno de traje fino, preciso chorreón de vino.
Donde ajos ha, vino habrá.
Hasta el más santo tiene su espanto.
A cada paso, un gazapo.
Español rojo y alemán moreno, ninguno es bueno.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Tu hablar te hace presente.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
El tiempo descubridor de todas las cosas.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
La burla, para quien le gusta.
Las cosas de palacio van despacio.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
Cada gusto cuesta un susto.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Después de la tempestad, viene la calma.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Ocio, ni para descansar.
A buen señor, buena demanda.
El sexo nos hace perder la cabeza
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Lo tragado es lo seguro.