En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Bien o mal, casado nos han.
Viejo es Pedro para cabrero.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
Sin pan y vino, Venus tiene frío.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
Día martes, ni te cases ni te embarques.
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Juego de manos, rompedero de ano.
Qué bien se trilla fuera de la parva.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
La que del baño viene, bien sabe lo que quiere.
Nunca te acostarás sin saber una cosa más.
Cuida la tienda y ella te cuidara a ti.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Después de comer, ni vino, ni mujer.
Agua de mayo, crece el pelo un palmo.
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.
De cuero ajeno, correas largas.
La belleza más divina, también defeca y orina.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
De buena casa, buena brasa.
A cada cañada le llega su añada.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
Al que feo ama, bonita le parece.
No hay mujeres feas, solo poco alcohol.
La vida es un soplo.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Quien no arrisca, no aprisca.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Bien vestido, bien recibido.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Fragilidad tu nombre es mujer.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Quien se casa, mal lo pasa.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
Vela que arde por las dos puntas, poco dura.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
La esperanza es la última en morir.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Gozo que no se comunica, se achica.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.