Flor sin olor, le falta lo mejor.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Todos desnudos nacemos, y así volvemos.
Ni es carne, ni es pecado.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
Por la barriga y la ubre, la que es vaca se descubre.
No compres cosa vieja que no sea vino, jamón o teja.
Buen moro, o mierda u oro.
Asno de dos, válgale Dios.
La que luce entre las ollas no luce entre las otras.
La vida es la novia de la muerte.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Dolor de viuda, bien poco dura.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
A ama gruñona, criada rezongona.
Donde mores no enamores.
Compañía de dos, compañía de Dios.
De lo perdido, lo que aparezca.
Tienes menos futuro que una docena de ostras con limón.
Hablar más que lora mojada.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Llegar y besar, suerte es singular.
Mala noche y parir hija.
Mujer tan ancha es que no usa la escoba y menos la Plancha.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Poco a poco se cría la muchacha desde el moco.
Nadie da sino lo que tiene.
En Octubre no le toques a tu mujer la ubre.
En cama extraña, no se junta las pestañas.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
Madre muerta, casa deshecha.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Bailar con la más fea.
Casa mal avenida, presto es vendida.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Mujer que ve la luna lleno, no es buena.
No hay mejor maestra que la experiencia.
No hay mujer por buena que sea, que cuando mea no se pea.
En Octubre, la oveja cubre.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.