La mujer buena, inapreciable prenda.
Madre es la que cría, no la que pare.
La mujer es gente en la letrina.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
La zorra suele predicarle a las gallinas: hermanas mías.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Sementera temprana, de cien una vana.
Conquistada la madre, segura está la hija.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
Es más popular que la adelita.
Por su facha y alharaca, el nuevo rico se saca.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
La viña y el potro, criélos otro.
Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
La mujer y la gallina, hasta casa de la vecina.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
Cuando se enciende el pajar viejo, más arde que el nuevo.
Moza casada con un viejo, mal parejo; mozo casado con una vieja, mala pareja.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
A chico santo, gran vigilia.
Suegra, ni de barro es buena.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
¡Ay putas, y como sois muchas!.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
A otra cosa mariposa.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
Lo fino y bonito, es siempre chiquito.
A la puta, el hijo la saca de duda.
La hermosa mujer, es una buena mujer.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Caballo que con tres años ve a una yegua y no relincha, o no le gusta la yegua o tiene prieta la cincha.
A fullería, cordobesías.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.